_LA GASTRONOMIA EN TÚNEZ

LA GASTRONOMIA EN TÚNEZ

Pasé casi tres semanas recorriendo Túnez de punta a punta durante las Navidades 2025-2026.

Llegué a Túnez pensando que la gastronomía sería muy parecida a la de Marruecos, país al que me encanta volver una y mil veces aunque sea un par de días, solo por degustar alguna de sus exquisiteces gastronómicas. Supongo que esta era una idea preconcebida que tenía debido a la ignorancia de pensar que, por ser países “cercanos”, la gastronomía de ambos países sería similar.

La cocina de Túnez es como el propio país: una mezcla de influencias mediterráneas, árabes y bereberes, siempre con MUCHO picante.

Antes de viajar por libre a Túnez es importante que conozcas sus platos más típicos para que no te pierdas ninguno de ellos o para que te pierdes aquellos que no quieres probar. 😊

Si vas a viajar por libre, prepárate, porque la gastronomía de Túnez (como la de cualquier viaje) es una parte fundamental de la aventura.

Aquí te cuento cuáles son esos platos imprescindibles que no pueden faltar en tu mesa.

LA «HARISSA»

Si Túnez tuviera un sabor, sería el de la harissa. Es una pasta de chiles rojos secos, ajo, comino, cilantro y aceite de oliva. Es tan importante que la UNESCO la declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Se utiliza para TODO: en la base de los guisos, en el cuscús o simplemente en un platito con aceite de oliva y atún para mojar pan mientras esperas la comida.

Si no toleráis bien el picante, es necesario preguntar antes de pedir un plato si lleva harissa. Aunque os digan que lleva muy poco, lo que para ellos es un poco, puede ser un muchísimo para un turista.

MI EXPERIENCIA CON LA «HARISSA»

Por desgracia, tengo que decir que la gastronomía de Tunez me ha defraudado bastante en esta ruta por Túnez por libre de dos semanas y media. No porque la gastronomía no sea buena, sino porque a TODOS los platos les echan una salsa muy picante llamada “harissa” que se elabora con unas guindillas rojas. Estas guindillas también suelen echárselas a muchos platos, y se las echan completas, sin cortarlas.

Esta salsa se la echan a TODOS los platos de comida, sin excepciones, incluso a las pizzas, pasta y bocadillos. No hay elaboración que no tenga harissa.

Esta salsa es EXTREMADAMENTE picante, y yo no tolero nada el picante, por lo que esto me limitó bastante a la hora de comer en mi ruta por libre por Túnez.

El primer día fui a cenar a un restaurante que tenía muy buenas recomendaciones en internet. Era mi primera cena en el país, y estaba con ganas e ilusión de empezar a probar la gastronomía tunecina. Por fin me sentaba en una mesa de un restaurante de Túnez para dar inicio a mi viaje gastronómico. La ilusión y las ganas eran inmensas. Pedí un plato típico tunecino (el “Ojja Merguez”). Como había leído sobre la harissa cuando preparaba mi viaje, estaba ya en conocimiento de la obsesión que tienen con ella, y le pregunté al camarero si el plato que quería pedir llevaba esta salsa. Me dijo que no, que podían elegir echársela o no, y le insistí en que NO le echara harissa. Se lo pregunté de nuevo para corroborar si le había quedado claro y que no había habido ningún problema lingüístico de comunicación (aunque hablo francés, mi nivel no es bilingüe y en ocasiones la comunicación cuesta un poco…).

Me entendió perfectamente y me dijo que así sería, y que mi plato NO llevaría harissa. Cuando lo trajo, vi una salsa roja muy sospechosa, y le pregunté si le había puesto harissa. Me dijo que si, pero que le había puesto tan poca cantidad que no me daría cuenta, que no iba a picar y que me gustaría. Yo aluciné, y me dijo que tenía tan poca que él sabía que me iba a gustar, y que si no me gustaba me cambiaría el plato.

Mojé la cuchara en la salsa (mojarla, ni siquiera la llené), pasé un poco la lengua por la cuchara y ya sentí que picaba. Es cierto que soy exagerada con el picante, ya que no lo tolero nada, ni siquiera en pequeñas cantidades, y vi que no iba a poderlo comer, asique le pedí al camarero que me cambiara el plato.

Cogí la carta dispuesta a elegir otra exquisitez del menú. Al elegir, le pedí otro plato, pero me dijo que todos los platos de la carta tenían harissa, y que si no la quería, solo me ofrecía dos opciones. La primera opción era que, de todos los platos de pasta que había, uno de ellos, el que llevaba una salsa blanca, no tenía harissa; el resto de platos de pasta si que tendrían harissa. Y la otra opción era pedir una pizza, pero no podía pedir una cualquiera (porque en lugar de salsa de tomate, les ponen salsa harissa) y, al igual que con la pasta, solo me daba opción de pedir una pizza de todas las que tenían en la carta. Así pue, mis opciones para la cena de ese día se limitaban a un único plato de pasta y una única pizza.

Le dije que, si las pizzas estaban sin hacer y la pasta sin preparar, que era tan sencillo como NO echar la salsa harissa a mi plato o a mi pizza, cocinarlo sin salsa o con salsa de tomate normal, pero me dijo que no era posible. Es algo que no entendí jamás. Si las pizzas no están hechas y me la hacen para mi al momento, ¿por qué le echan harissa si yo he decidido que no quiero que se la echen? Tampoco entendí porque esto no me lo explicó al inicio. Si la primera vez que le pedí el plato sin harissa me explica esto, hubiéramos ahorrado tiempo y dinero, pero no me dijo nada y no fue hasta que fui a pedir el segundo plato cuando fueron sinceros con respecto a la harissa

El caso es que pedí una pizza de atún, una de las dos únicas opciones que me ofrecía de la inmensa carta que tenía el restaurante. Estaba más sosa que buena, ya que solo tenía atún. Pensaba que tendría cebolla, olivas negras, anchoas, o algo que le dé alegría. Pero literalmente era una pizza de atún. Solo atún. Asi que mi primera cena en el país la terminé bastante decepcionada y defraudada, ya que además estaba en un restaurante “bueno”, bastante frecuentado por turistas y con buenas recomendaciones, y deberían de tener planes alternativos para paladares exquisitos como el mío. 😊

En otros restaurantes si conseguí que, insistiendo mucho, no echaran harissa a mi plato, pero no siempre lo conseguía porque a veces me decían que las salsas o platos ya estaban preparados. Por lo tanto, generalmente, tan solo podían eliminar la harissa en bocadillos y comida rápida (sándwich, kebab, pizza…) que no estaba hecha, pero no en platos de comida que ya solían tener elaborados y listos para calentar cuando el cliente los pidiera.

Así pues, disfruté bastante poco de la comida tunecina, y es algo que me dio mucha pena y rabia, ya que la gastronomía es un factor clave a la hora de viajar. Me encanta comer incluso en España y todavía más si estoy en el extranjero. Pero en esta ocasión volví con un sabor agridulce (nunca mejor dicho) y sin ganas de volver a probar la gastronomía tunecina.

Para hacer una recapitulación de los platos más típicos del país, estas son las elaboraciones gastronómicas que no podríais perderos de la cocina tunecina en un viaje de norte a sur por Túnez:

1.- Brik

Es el snack más típico del país, y se encuentra por todas partes. Lo suelen servir de entrante en los restaurantes. También se puede pedir en puestos de comida callejera como aperitivo para comerlo a cualquier hora. Es una especie de “empanadilla” frita, y normalmente está rellena con huevo y/o atún. Aunque tiene una técnica específica para comerla (con las manos), yo siempre usé los cubiertos y estaba igual de bueno.

Normalmente no lleva harissa. Por lo menos los que yo probé -por suerte- no la llevaban.

2.- Fricassé

Es una especie de pintxo o montadito. Es un bocadillo de pequeño tamaño, pero el pan está frito y se hace con una masa similar a la de los churros. Se sirve con el pan caliente y es muy (muy) grasiento.

Lo rellenan normalmente de atún, aceitunas, huevo picado…

Lo preparan en cualquier puesto callejero, y es ideal para hacer un alto en el camino y quitar el hambre antes de seguir conociendo la ciudad…

Antes de prepararlo, suelen untar la harissa en el pan pero, como lo preparan en el momento, les puedes decir que no se la echen. Te suelen mirar raro, porque para ellos no tiene sentido no echarle esta salsa a absolutamente todo, pero suelen hacerte caso y te lo sirven sin harissa si así lo has pedido.

3.- Chorba

La sopa nacional de Túnez se llama Chorba (o Shorba). Es el plato estrella para calentar el cuerpo, especialmente durante el Ramadán. Es una sopa muy densa, roja, sabrosa y, por supuesto, picante.

Se cocina con tomate, cebolla, mucha harissa y especias como el tabel, una mezcla local de cilantro y carvi. Lo que la hace especial es la «frik», que es trigo verde partido.

La chorba puede ser con cordero, que es la versión más tradicional y contundente o de pescado, que es la que se sirve en zonas costeras (como en Sousse o La Goulette).

Siempre se sirve con un chorrito de limón exprimido por encima y un poco de perejil fresco. El ácido del limón corta el picante y resalta los sabores. En los puestos callejeros suelen cocinarla en una olla de gran tamaño. En la encima colocan decenas de cuencos, ya preparados con pan en su interior. Cuando alguien la pide, se le llena el cuenco de la olla y se le sirve directamente.

4.- Ojja

Es una especie de estofado de tomate que lleva huevos fritos, tomate, pimientos, cebolla, ajo y harissa. A esa base se le añade el elemento principal (carne o pescado), y suele tener muchísimas versiones: se le puede echar salchicha local (merguez, que son las salchichas típicas de la cocina árabe), pollo, ternera, o cualquier otra cosa que se les ocurra. También suele servirse con calamares o mejillones, con pescado e incluso con pulpo, sobretodo en la costa.

El ojja es algo que se puede pedir en cualquier restaurante, ya que es el plato más habitual del país.

Si se pide sin harissa normalmente no suelen poder hacerlo, asique supongo que suelen tener ya la salsa preparada.

5.- Cous-cous

Es el plato estrella del Magreb, pero en Túnez es ultra-picante porque le echan “harissa”, como a todo. En función del restaurante, se lo pueden eliminar o no. Normalmente tienen la salsa ya preparada con la harissa, por lo que no sería posible comerlo sin esta salsa. No obstante, en algunos locales más turísticos vi que tenían dos salsas preparadas: una sin harissa y la otra con harissa. Así, cada persona elige si lo quiere con esta salsa o sin ella. En sitios más locales, como ellos siempre la comen, solo tienen opción de pedirlo con harissa, ya que la salsa está preparada de esta manera.

El cus-cus de Túnez suele ser mucho más jugoso que en otros países de la zona, lo que hace que sea más sabroso y menos seco.

Hay otras elaboraciones típicas de la gastronomía tunecina pero menos habituales. No obstante, y como por desgracia no pude disfrutar mucho de la gastronomía tunecina por el motivo antes explicado, no probé otros platos como el “Kamounia”, el “Kafteji” o el “Chakchouka”.

Para hacer una recapitulación de los platos más típicos del país, estas son las elaboraciones gastronómicas que no podríais perderos de la cocina tunecina en un viaje de norte a sur por Túnez:

6.- Makroud

En los dulces, lo más típico son los “Makroud”, que se elaboran con masa de sémola para después rellenarlos de una pasta de dátiles.

Posteriormente se fríe y se baña en almíbar.

7.- Bambolouni

Los “Bambolouni” se pueden comer sobre todo en Sidi Bou Said, ya que hay varios locales que los sirven. Son una especie de churros, muy parecidos a los de España, pero con forma redonda y más gruesos.

Generalmente se sirven con azúcar (igual que los churros españoles) pero en algunos locales se pueden pedir con Nutella, con miel, con mermelada…

8.- Dátiles

Los dátiles también son llamados el “oro del desierto”. Más que un postre o aperitivo, son una institución en el país.

Si llegas hasta el sur, a Tozeur o Douz, verás que el paisaje lo dominan millones de palmeras. Túnez es uno de los mayores exportadores de dátiles del mundo: produce anualmente alrededor de 360.000 toneladas y exportan más de 140.000 toneladas al año a todo el mundo, siendo Europa, Marruecos y Asia sus principales clientes.

Aunque hay otros países que exportan más cantidad, los dátiles de Túnez son los más valorados en el mercado internacional, ya que la variedad que producen es la denominada “Deglet Nour”, que significa “dedo de luz”. Se llaman así porque son translúcidos: si los pones al sol, puedes ver el hueso dentro. Son dulces, tiernos y tienen un toque meloso.

La cosecha es en octubre y noviembre. Si viajas al país en esas fechas, verás los racimos colgando de las palmeras y puestos de venta en cada esquina de la carretera, donde los venden fresquísimos, todavía pegados a la rama.

En los oasis, aparte del dátil, extraen el Legmi, que es la savia de la palmera. Tiene un sabor muy dulce, y se bebe fresco por la mañana. Pero si se deja fermentar, se convierte en una especie de vino de palma con bastante alcohol.

Como consejo, recomiendo que NO compréis las cajas típicas de cartón en las tiendas de souvenirs de la capital. Es preferible ir a un mercado local o a un zoco (souk), donde los venden al peso. Es mejor pedir los que tengan la rama, ya que se conservan mucho mejor y el sabor es infinitamente más intenso.

9.- El pan

El pan en Túnez no es un acompañamiento, es el cubierto principal. En muchos locales, ni siquiera te ponen tenedor o cuchara a menos que los pidas, porque para ellos el pan es la herramienta para comer.

Lo utilizan también para calmar el picante. Como casi todos los platos lleva harissa, el pan ayuda a neutralizar el fuego en la boca.

También se utiliza para «limpiar» el plato al terminar de comer. Como las comidas tunecinas suelen tener mucha salsa, el pan es perfecto para no dejar ni una gota.

En Túnez el pan es sagrado. Está subvencionado por el Estado, lo que hace que sea baratísimo. Tirar pan se considera de muy mala educación.

Además del pan árabe como el que se puede encontrar en otros países de la zona, también es habitual que vendan pan como el de España. Hay infinidad de tipos de pan, y es habitual ver a los lugareños que por la mañana salen de casa para ir a comprar el pan, igual que hacemos nosotros. Solo que a ellos se les suele ver con varias barras o kilos de pan. Comen mucho pan y, como además suelen tener familias muy numerosas, es habitual ver al padre de familia en la moto llevando a casa 10 barras de pan.

Los tipos de pan más habituales son los siguientes:

Pain de champagne: La barra larga y clásica, herencia de la influencia europea. Ellos le llaman “pan italiano”.

Tabouna: Es el pan tradicional bereber, redondo y plano, cocinado en las paredes de un horno de barro. Es más denso y delicioso para mojar.

Mlaoui: Un pan plano, hojaldrado y aceitoso (parecido a un crepe) que se usa mucho para hacer sándwiches callejeros.

Espero que este repaso por los sabores tunecinos te sirva para disfrutar de la mesa durante tu viaje por libre a Túnez. Túnez no solo se recorre con los pies, sino también con el paladar, así que no tengas miedo de probarlo todo. Eso si, recuerda preguntar por el picante sobre todo si, como yo, no lo toleras.

¡Buen provecho y feliz viaje!

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