Sobre mí

«Dicen que tener una brújula sirve para no perderse. Yo la uso para elegir los caminos donde sé que nadie me va a encontrar. Bienvenidos a mi Brújula Errante.»

Sobre mi

Me llamo Eguzkiñe y reconozco que mi brújula funciona un poco diferente a la de los demás.

Siempre he preferido los destinos con alma propia, alejados de las rutas convencionales y las aglomeraciones. Aunque a veces también viajo a estos lugares más convencionales, intento ir a contrarreloj: si hay una cola de turistas, lo más probable es que yo esté caminando en la dirección opuesta, buscando rincones poco turísticos donde conocer la realidad del lugar y que aporten un toque especial y diferente a mi viaje. Mi pasión no es solo viajar, es observar las costuras del mundo: esos lugares donde la geopolítica, la historia y la soledad se mezclan de formas extrañas.

Cómo empezó todo

Mi curiosidad no nació en una agencia de viajes, sino en los mapas y en la geografía. Siempre me pregunté qué había en esos espacios en blanco, en las fronteras que tienen líneas discontinuas, en los lugares que los demás no visitan o en los países que no existen.

Cada vez que alguien me dice que no viaje a un lugar, me doy cuenta de que es ahí donde quiero estar.

Empecé viajando a destinos habituales, pero pronto sentí que me faltaba algo. La primera vez que crucé una frontera «difícil» sola, sentí una libertad que no había experimentado antes. Entendí que viajar sin filtros y enfrentándote a la realidad de los destinos menos visitados es la única forma de conocer de verdad este planeta.

Mi brujula es errante, pero mi mirada es clara

La Brújula Errante es mi diario de a bordo donde guardo mis viajes a esos «confines» que me llaman la atención, contados con la honestidad de quien viaja, a veces con dudas y con miedos, pero siempre con ganas de entender el mundo un poco mejor.

Me interesan los lugares con historia propia, esos que a menudo quedan fuera de las rutas turísticas habituales. Me gusta ver cómo se vive en esos sitios de los que poco se cuenta, o cuya realidad es mucho más compleja de lo que parece desde fuera. O más simple de lo que nos cuentan en la televisión.

No soy una aventurera profesional. Este no es un blog de expediciones extremas. No realizo viajes a lugares peligrosos ni pongo mi vida en peligro. He tenido mis malas experiencias y eso me ha enseñado a ser precavida y a valorar la información real, la que no viene en las guías edulcoradas ni en los blogs que romantizan que una chica viaje sola a cualquier lugar. En este blog creo en la transparencia total. No me gusta omitir detalles ni maquillar la realidad solo para que el destino parezca de postal. Mi objetivo es que viajes con seguridad y con las expectativas claras, únicamente a los lugares a los que se puede viajar de manera segura por libre, que tengas información de primera mano de destinos sobre los que habitualmente no se habla en otras webs. Por eso, aquí comparto las cosas tal y como son y exactamente como YO las he vivido, con sus luces y sus sombras.

En este blog NO encontrarás fotos mías posando frente a monumentos y paisajes que ves cada día en Instagram, ya que prefiero estar detrás de la cámara. Lo que encontrarás es:

– Crónicas reales: Lo que veo en los viajes, lo que siento, en lo que me equivoco y lo que recomiendo. Me equivoco yo para que tú NO lo hagas. Voy yo primero para que tú sepas qué te encontrarás cuando viajes al lugar.

– Logística para valientes: Datos reales sobre seguridad, visados y transporte en lugares donde el GPS a veces no llega. Para chicas y para chicos, pero haciendo especial hincapié en lo que implica que una chica viaje sola, ya que nuestras percepciones y vivencias son distintas a cómo son cuando viajamos acompañadas y/o en pareja.

– La realidad de ir sola: Sin filtros. Viajar sola tiene momentos increíbles y otros en los que preferirías estar en casa. Aquí hablo de ambos, y de lo complicado que es a veces tomar tus propias decisiones en cada momento, guiándote de tu instinto.

Este blog es mi rincón para ordenar lo que veo y lo que aprendo en esos lugares que, por un motivo u otro, han decidido no parecerse a ningún otro.

Ninguna de las fotos ha sido retocada ni tiene ninguna clase de filtro o modificación. El fin no es idealizar cómo son los lugares, sino mostrar los destinos tal y como son.

No busco coleccionar países -aunque ya llevo varias decenas de ellos en mi mochila-, chinchetas ni imanes. Busco entender sus grietas. Si tú también crees que la mejor parte de un viaje es el momento en que te sales del mapa, estás en el lugar correcto.

Bienvenida/o a La Brújula Errante.

Viajes en los que la brújula perdió el norte.