Como parte de mi ruta de dos semanas por Túnez por libre y viajando en solitario, me desvié hacia el noroeste para visitar la Mesa de Jugurtha. Se trata de una meseta de roca caliza impresionante, situada a 1.271 metros de altitud y muy cerca de la frontera con Argelia.
Geológicamente es una formación única con paredes verticales de casi 600 metros que, históricamente, funcionó como una fortaleza natural inexpugnable. Es un lugar clave para entender la resistencia de los numidias contra las legiones romanas, y hoy se ha convertido en un mirador estratégico y una posible parada en una ruta por Túnez.

¿Qué es una mesa en geología?
Todo el que tenga un conocido que ha visitado Túnez seguramente haya escuchado hablar de la Mesa de Jugurtha pero, ¿qué es realmente una mesa en términos geológicos?
En geología y geomorfología, una mesa es una elevación del terreno que se caracteriza por tener una cima plana y flancos (lados) con pendientes muy pronunciadas o acantilados verticales. Es como si la naturaleza hubiera decidido construir una plataforma elevada y luego «recortar» los bordes de forma abrupta.
Nuestro planeta conserva muchísimas mesas que, de una u otra manera, representan esta definición de la geología. Algunas de las más conocidas son Table Mountain (en Sudáfrica), Grand Mesa (en Colorado, Estados Unidos), Monte Roraima (entre Venezuela y Brasil) o Monument Valley (entre Arizona y Utah, Estados Unidos). Esta última no es una mesa, sino una sucesión de varios cerros y mesas.
Sin tener que ir tan lejos, el norte de África conserva una mesa que destaca en el paisaje tunecino como una rareza en un paisaje eminentemente plano y desértico.
La Mesa de Jugurtha
La Mesa de Jugurtha se eleva a una altitud de 1.271 metros sobre el nivel del mar, pero su prominencia real (la altura de sus paredes verticales desde la base de la llanura) es de aproximadamente 600 metros. La superficie de la cima es de 80 hectáreas (el equivalente a 115 campos de fútbol), y tiene 1.500 metros de largo 500 metros de ancho. Una vez en la planicie superior es posible pasear al mismo tiempo que se disfruta de las vistas de las localidades cercanas y de la frontera con Argelia.
Aunque hoy la veamos como una cima, la Mesa de Jugurtha es lo que en geología se llama un “relieve invertido”. Esto significa que, hace millones de años, lo que hoy es la parte más alta de la montaña era en realidad el fondo de un valle. El fondo de aquel valle se llenó de caliza, una roca muy dura. Con el paso del tiempo, la erosión desgastó las montañas blandas que rodeaban al valle, pero no pudo erosionar el suelo de caliza. Así, todo lo que había alrededor desapareció y ese antiguo fondo de valle quedó suspendido en el aire, convertido en la plataforma elevada que vemos hoy.

Cómo llegar a la Mesa de Jugurtha y cómo visitar el lugar

La mesa de Jugurtha se encuentra al lado del pueblo de Kalaat es Senam, en el noroeste de Túnez.
Mientras preparaba mi viaje había leído que antes de llegar a la mesa, nada más acercarse al pueblo de Kalaat es Sinam, hay distintos controles policiales que paran a los turistas para acompañarlos hasta la mesa, ya que el acceso por libre está prohibido. Supuestamente, los policías y militares escoltan a los turistas hasta la mesa. Como la frontera con Argelia está a pocos metros, este procedimiento se realiza por razones de seguridad.
Mi experiencia fue totalmente distinta y nada tuvo que ver con los relatos que había leído de otros viajeros.
En mi caso, el GPS me llevó al lugar incorrecto, y eso me hizo perder mucho tiempo y energías, e incluso plantearme abordar la misión y continuar con el planning del día sin haber visitado la mesa. Antes de llegar a Kalaat es Sinam, el GPS me sacó de la carretera principal y me indicaba que siguiera por una pista en MUY mal estado. Esta pista se dirigía en línea recta hacia la mesa, siguiendo de frente hacia la imponente mole de piedra.
Aunque la pista estaba en mal estado, al inicio pensé que iba bien encaminada, y que en cualquier momento me encontraría con el checkpoint de la policía que me acompañaría hasta la cima. Continué algunos metros más, incluso algún que otro kilómetro, pero la pista cada vez tenía peor pinta. Los enormes baches y piedras que había hacían imposible que mi coche pudiera seguir transitando por el lugar. Por cada metro que avanzaba la carretear iba estando en peor estado e incluso había tramos que a un vehículo 4X4 también le hubiera costado superar. Detuve el coche en la pista y caminé unos
Detuve el coche en la pista y caminé unos metros para ver si el terreno mejoraba tras la curva. Sin embargo, el firme tenía cada vez peor pinta y empecé a sospechar que el GPSme estaba metiendo en un lío…
Decidí dar la vuelta y volver a la carretera principal. Deshice la pista de nuevo y volví a tomar la carretera en la que me había desviado, pero esta vez continuando hacia adelante, como si nunca hubiera cogido ese desvío. Es por aquí por donde hay que acceder, y no por esa pista que el GPS se empeñaba en seguir.
En Google Maps está marcado como “Table Jugurtha parking lot”, por lo que en teoría es fácil llegar. El problema es que las indicaciones te pueden llevar por la carretera correcta o por este desvío que es más directo pero cuyo firme es intransitable. Por eso, si veis que vuestro GPS os saca de la carretera antes de llegar a Kalaat es Sinam, no le hagáis caso. Tenéis que seguir por la carretera en dirección a este pueblo, e iréis “bordeando” la mesa, como si estuvierais dándole la vuelta. Una vez en el pueblo, es donde ya tenéis que comenzar la aproximación a la mesa intentando entrar por las calles que vayan en esta dirección.
Y esto es lo que hice. Ya de vuelta en la carretera correcta, pocos minutos después llegué a Kalaat es Sinam, la localidad que está a los pies de la Mesa de Jugurtha. Supuestamente, aquí hay unos checkpoints policiales en los que te paran para avisarte de que el acceso a la mesa por libre está prohibido y que tienes que ir acompañada por ellos. Yo en ningún momento vi ningún control, nadie me paró, nadie me dijo que no pudiera ir y acabé llegando yo sola.
Eso si, me costó bastante. Aunque ya hubiera llegado a Kalaat es Sinam, no es sencillo localizar el parking en el que se deja el coche para subir a la cima de la Mesa de Jugurtha. Es cierto que tengo mala orientación, pero también es verdad que no hay carteles, el GPS no te indica el camino correcto y acabé vagando por las calles del pueblo sin saber qué dirección coger.
Después de bastantes vueltas y de estar a punto de tirar la toalla por segunda vez en el día, no sé cómo pero encontré un desvío que parecía que iba en dirección hacia la Mesa de Jugurtha. Y después de cogerlo vi el cartel que, efectivamente, indicaba la dirección de la mesa. Un poco tarde, pero ahí estaba el único cartel del país que señaliza la dirección correcta que hay que coger para llegar al lugar. Cogí el desvío y, poco después de subir por una carretera nuevísima y super recientemente asfaltada, llegué a un parking que se encuentra justo al pie de la gran mole de piedra caliza.
Aquí hay un espacio de aparcamiento bastante amplio con un cartel informativo que proporciona información del lugar. Además, la carretera ya finaliza aquí, por lo que no hay posibilidad de continuar ni de perderse de nuevo.



Cuando yo llegué no había más coches y tampoco me encontré ninguna otra persona en la visita. Es un lugar en el que se respira paz y tranquilidad, con el añadido de saber que a menos de 5 kilómetros se encuentra la frontera con Argelia.
Desde al parking hay unas escaleras que ascienden hacia la cumbre: son las “escaleras bizantinas”, que constan de 150 escalones tallados directamente en la roca de la pared vertical. Aunque probablemente sea una estructura de época numidia, fueron los bizantinos quienes la reforzaron y le dieron la estructura que vemos hoy.
Después de ascender por esa centena y media de escalones, se llega a la planicie superior.
Desde arriba se pueden disfrutar de unas buenas vistas de la zona que rodea a la Mesa de Jugurtha, e incluso se puede ver Argelia, ya que la frontera está a escasos metros.
En la planicie se pueden ver unas cisternas llamadas “meglits” que son agujeros excavados en la roca que sirven para recoger agua de lluvia. Estas estructuras datan de la época numidia. No obstante, yo no las vi. Como tampoco vi a los animales que suelen estar allí pastando y que había visto en muchas imágenes de internet.
Sin duda es un lugar donde se respira una calma absoluta, ya que es casi de «tierra de nadie».


En la planicie se puede ver el Marabout (Morabito) de Sidi Abdel Jaouad. Es un mausoleo, un santuario islámico dedicado a un santo sufí local (Sidi Abdel Jaouad). Estas edificaciones son muy comunes en el norte de África y se consideran lugares de paz y bendición (baraka). Para los habitantes de la ciudad de Kalaat Senan la Mesa de Jugurtha no es solo una roca o una fortaleza, es un lugar de peregrinación. Todavía se realizan rituales y visitas al santuario para pedir salud o buenas cosechas.
También se pueden ver las ruinas de unas antiguas estructuras que posiblemente serían graneros y almacenes en tiempos pasados.


Después de un paseo por la parte superior y no encontrar demasiadas cosas interesantes más allá de hacer algunas fotos al paisaje, decidí dar media vuelta, bajar de nuevo las escaleras hacia el parking y poner rumbo al siguiente punto del día.

Mi opinión sobre la visita
Después de haber leído en otros blogs que es de las mejores visitas que hacer en Túnez, a mi me decepcionó. Creía que sería una experiencia emocionante, y realmente fue aburrida. Arriba no hay nada: simplemente subes, ves las vistas, paseas un rato y vuelves a bajar. No sé, esperaba otra cosa, aunque supongo que el encanto del lugar es ese: estar rodeado de la nada y del silencio más absoluto.
Aún y todo, y aunque el entorno merezca la pena, los paisajes no son tan diferentes a las montañas que tenemos en lugares mucho más cercanos, por lo que no es algo que impresione tantísimo. Siendo así, NO considero que sea una visita imprescindible para hacer en una ruta por libre por Túnez de dos semanas. Salvo que te sobre mucho tiempo, creo que se puede prescindir de realizar la visita.
